REFLEXIÓN | Día Internacional de Internet: nativos digitales en un mundo globalizado y abierto

REFLEXIÓN | Día Internacional de Internet: nativos digitales en un mundo globalizado y abierto

Con motivo del Día Internacional de Internet que se conmemora hoy 17 de mayo, Inmaculada Carrillo, voluntaria de la Delegación de Entreculturas en Madrid nos hace llegar una interesante reflexión sobre el uso de internet en un entorno en el que las nuevas generaciones han nacido siendo nativos digitales.

Internet está cada vez más presente en la vida de nuestros jóvenes, lógicamente es así. Su atractivo es innegable pero ¿cuáles son sus límites?, en principio son difusos y es algo que hay que afrontar. Internet se muestra como una puerta abierta a todo y a todas las personas. Estando en contacto con las nuevas tecnologías desde edades tempranas, la infancia  asimila de forma natural este ámbito que, sin embargo, para los adultos es nuevo y requiere una adaptación lo que supone en muchas ocasiones la falta de una adecuada supervisión del mundo virtual en el que navegan los niños.

Internet, resulta para los menores una forma lógica de juego, comunicación e información, pasando posteriormente a edades más avanzadas, a ser un cauce donde poder expresar sus propias ideas y proyectos. A medida que van creciendo, esta herramienta va mostrándoles nuevas posibilidades a su alcance que van suscitando su curiosidad y que les va permitiendo ser más interactivos, pudiendo hacer sus propias aportaciones, propuestas, contenidos, grupos sociales…. La llamada de las redes sociales es muy fuerte, lo que provoca en no pocas ocasiones altas de menores antes de la edad establecida para ello (Facebook 14 años, cuentas de google 14 año-, Instagram 13 años-,  …).

Otro dato relevante que favorece la herramienta es la posibilidad de compatibilizar varias tareas “virtuales”, o también usarlo a la par que nos relacionamos socialmente tanto en el marco de nuestras obligaciones profesionales, como en la vida personal, en nuestro tiempo libre, etc. El acceso a internet se presenta sencillo. Crece la opción tecnológica que desde cualquier lugar nos permite entrar a la red: ordenador, tv, tablet, teléfono móvil, soportes de juego online. Dispositivos móviles, cibercafés, wifi… todo ello ayuda a la conexión digital. Además las alternativas que nos brinda son ilimitadas (juegos online, música, comunidades virtuales, redes sociales, blog, chats, contenidos informativos, comercio online,…).

Esto promueve el uso ilimitado y explica la dificultad que encuentran las familias hoy en día, a la hora de fijar normas o restricciones de tiempo de conexión, o de educar e incentivar a los menores en otras alternativas de ocio u ocupación. En el ámbito internacional no existe una pauta única y generalizada acerca de cómo debe ser un uso seguro de la red. El debate en cuanto a la conveniencia o no de esta herramienta está polarizado.


Reconociendo la revolución positiva que supone internet para todos, no podemos dejar de valorar también los riesgos que conlleva. Entrar a páginas web exclusivas para adultos (juego, pornografía, violencia, …). Realizar actividades inseguras para su intimidad personal o su integridad física, tales como chatear con extraños y/o aceptarlos como amigos en la red, colgar imágenes en internet, facilitar datos personales o familiares, utilizar la web cam, favorecer encuentros con personas desconocidas, permitir la instalación en el equipo de programas informáticos enviados por extraños…. Este caldo de cultivo se produce predominantemente en las redes sociales y en los chats. Circunstancias tales pueden derivar en apropiaciones no autorizadas de imágenes u otros datos personales de los jóvenes, acoso en las redes, delitos de naturaleza sexual; también puede suponer la involucración progresiva de los jóvenes en eventos o actividades que vayan contra la legislación o el orden público.

Cualquier agresión de este tipo es susceptible de tener una rapidísima difusión incontrolada en internet, pudiendo llegar a afectar la reputación online de una persona. Por otra parte, cada vez es más frecuente el tratamiento de adicciones a la red o al uso de videojuegos por los jóvenes, que les lleva a una conexión desmedida en el tiempo a internet, pudiendo interferir en su vida personal, familiar, social, escolar, etc, llevarles al fracaso escolar, al aislamiento familiar o social y en ocasiones a la ludopatía, por su enganche progresivo a páginas de juegos de azar online.
 
Lo accesible de internet, no significa que los menores estén autorizados o estén preparados para entrar a todo su contenido y utilizarlo de un modo seguro; este es el reto al que nos enfrentamos.

En un mundo digitalizado es importante educar a los menores en la utilización y acceso a los  entornos virtuales, de modo que puedan beneficiarse de esta herramienta, favoreciendo una utilización sana y productiva para ellos, pero siempre desde la protección y el respeto a su persona. Debe quedar siempre salvaguardado el honor, la intimidad personal y familiar, la propia imagen, la dignidad, la integridad física, el patrimonio... Es importante buscar un uso de internet equilibrado y racional, es decir, que permita a la persona el control de las tecnologías y no a la inversa, y al mismo tiempo un uso seguro, lo que implica que no queden desprotegidos los derechos e intereses de los más vulnerables: los menores de edad.

Para ello es fundamental la colaboración de diferentes agentes sociales tanto en la esfera privada, como en el ámbito de lo público (políticas favorecedoras, organizaciones no gubernamentales, centros educativos, fuerzas y cuerpos de seguridad, agentes sociales, familias…).

En este sentido la formación de padres y educadores es crucial, tanto en la esfera preventiva, lo que permite un control parental no excesivo pero sí eficaz y al mismo tiempo un acompañamiento enriquecedor sin duda para ambas partes, como en la esfera resolutiva, a la hora de afrontar los problemas que se pudieran plantear a los niños y jóvenes en la red, para lo cual es muy importante fortalecer la comunicación y los lazos de confianza con nuestros hijos.